Por Javier Molina
Ciudad de México, 13 de octubre.– En México, aunque nadie
parezca darse cuenta, cada 3 horas una mujer es asesinada. Lo hacen en
silencio, sin ruido, sin mucho impacto, de forma casi “naturalizada”, denuncian
las organizaciones implicadas.
Norma Andrade gritó por una de ellas, por su hija. Pidió
justicia, e intentaron callarla. “Afortunadamente he logrado sobrevivir a los
dos atentados. Pero tengo que salir a la calle escoltada”, dice la mujer que
fundó la ONG ‘Nuestras hijas de regreso a casa’ para conseguir acabar con la
impunidad que reina en su país.
“El feminicidio se ha naturalizando de una manera
aberrante”, cuenta Francisca Daniela, abogada y directora de la organización
Pan y Rosas, encargada de denunciar la situación de la mujer en el país
norteamericano.
El 46 por ciento de los casos estudiados fueron
asesinatos brutales por apuñalamiento, quemadura, estrangulamiento o golpes, el
16 por ciento de las mujeres murieron de un balazo y en el 38 por ciento
restante las autoridades ni siquiera informan sobre la causa de la muerte.
La hija de Norma Andrade fue secuestrada y asesinada en
2001 en Ciudad Juárez. Después de años de protestas empezó a recibir amenazas.
Y a las amenazas les siguió la pólvora.
“Sufrí el primer atentado el 2 de diciembre de 2011. Me
dieron cinco impactos de bala de calibre 357 (la primera quedó alojada al lado
del corazón, la segunda me destrozó la mano, y las otras tres me atravesaron el
hombro y me destrozaron el húmero).El segundo atentado ocurrió el tres de
febrero de 2012 en Ciudad de México, me dieron dos cuchilladas en la mejilla
derecha y en el cuello”.
–¿Tiene miedo de que le vuelva a suceder? –Por supuesto
que tengo miedo de que me pase algo, a mí o a alguno de mis hijos. Pero tengo
aún más miedo a quedarme callada. Para ella, México es el paraíso de la
impunidad, el lugar perfecto para asesinar mujeres:
“Matar a una mujer en cualquier parte del país es muy
fácil. Total, no pasa nada, las autoridades no detienen a los asesinos, por lo
tanto se creen con el derecho de privar a la mujer de la vida sin
consecuencias”.
Norma Andrade concluye: “Un padre no olvida. Un padre
sigue y seguirá luchando pese a que le vaya la vida en ello”.
UN FEMINICIDIO CADA 3 HORAS
Sorprende la diferente reacción que causa un feminicidio
en Europa y en México. El pasado mes de agosto Sergio Morate asesinó a dos
chicas en Cuenca, España, el caso fue un escándalo internacional, el asesino
fue perseguido por varios países europeos y detenido una semana después en
Rumanía. En México vivimos la otra cara de la moneda: cada día aparecen nuevas
noticias de mujeres asesinadas brutalmente, pero estas son ignoradas por la
mayoría de la gente, que parece estar acostumbrada a esta realidad aberrante.
Ni likes, ni retuits, ni apenas comentarios.
En México los feminicidios son tantos que no producen
conmoción ni escándalo a nivel mediático. Y quizás por ello, la mayoría de los
crímenes no son investigados y muy pocos reciben sentencia. “En nuestro país
cada tres horas y 20 minutos le arrebatan la vida a una mujer”, cuenta
Francisca Daniela.
“Consideramos que el feminicidio es un crimen de Estado,
porque el Estado sienta las condiciones para que se produzca y se reproduzca
impunemente la violencia contra las mujeres. El Estado impone roles para
garantizar la opresión. Las mujeres son consideradas mercancías desechables e
incluso mercancías sexuales todos los días. Además el Estado participa en la
desaparición de pruebas, en la manipulación de datos y en el sesgo que toman
sus propias investigaciones. El Estado, en definitiva, se limita a poner en
cuestión la forma de vida de las víctimas de feminicidio”, concluye la abogada.
EDOMEX, ESCENARIO DEL HORROR
De todo México, Ciudad Juárez, la ciudad fronteriza al
norte del estado de Chihuahua, y el Estado de México son los lugares en que se
cometen más feminicidios. Esta última entidad es una de las más pobladas del
país con más de 15 millones de habitantes, y en ella el número de mujeres
asesinadas y desaparecidas aumenta de forma desorbitante. Para el periodista
Sergio González Rodríguez, el patrón criminológico de Juárez y el Estado de
México es semejante:
“Crimen organizado coludido con poder económico-político,
ineficacia, corrupción, impunidad. Las autoridades no quieren ni saben
investigar. Más del noventa por ciento de las detenciones que se dan en México,
se efectúan en flagrancia, o en flagrancia equiparada. Es decir, la cultura de
la investigación en el país es casi nula”.
La corrupción, las redes de trata, la ausencia de una
policía eficaz, la impunidad y la cultura machista imperante explican que de
2007 a 2012 los asesinatos de mujeres hayan aumentado un 155 por ciento.
Nueve años y 2 mil 318 mujeres asesinadas no convencieron
a los políticos del Estado de México para emitir una alerta de género con el
objetivo de frenar los feminicidios. La presión social y las ONG obligaron a la
Secretaría de Gobernación a emitir dicho régimen el pasado 31 de julio. A
partir de agosto, el estado que rodea la capital por el norte cuenta con
medidas especiales para combatir esta macabra epidemia de muerte.
Según estas, las víctimas de ataques tendrán acceso a la
justicia pronta y gratuita, las autoridades emitirán alertas públicas, se
conformarán grupos para investigar feminicidios, reforzar zonas peligrosas y
detectar posibles víctimas, se generarán acciones inmediatas para buscar a las
desaparecidas, se reforzará la vigilancia y se rendirán informes sobre el correcto
funcionamiento de la ley.
Dos meses después de activarse estas medidas, más de
veinte mujeres han aparecido asesinadas en el Estado de México. Y otras muchas
han desaparecido o han sido secuestradas. Cada día siguen apareciendo noticias
de chicas jóvenes violadas y asesinadas que son halladas descuartizadas,
tiradas en arroyos, ahorcadas y troceadas dentro de bolsas o basureros.
El mismo gobierno del Estado de México minimizó durante
años la gravedad del asunto alegando que los delitos no eran tantos, dado el
elevado número de habitantes. Durante su reunión con la Comisión de Derechos
Humanos de la Cámara de Diputados, el representante del Estado de México dijo:
“¿En el Estado de México es donde más delitos contra mujeres hay? ¡Sí! ¡Pero
también es donde existen más mujeres!”.
Los asesinatos de mujeres en el Estado de México
aumentaron un 155 por ciento entre 2007 y 2012. La mayoría de este periodo de
tiempo coinciden con el mandato del actual presidente Enrique Peña Nieto como
gobernador de la entidad que se extendió desde 2005 a 2011. Hoy se puede
afirmar que es el territorio más letal para las mujeres, superando incluso a
Ciudad Juárez.
Según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio
de 2005 a 2013, unas mil 767 mujeres han sido asesinadas en el Estado de
México, y otras mil 500 desaparecieron, muchas de ellas adolescentes de 15 a 17
años.
La mayoría de la gente leerá estas cifras y olvidará el
asunto. Hasta que les toque poner cara a una de las víctimas. Cuando eso
ocurre, la palabra feminicidio cobra un significado cruel, atroz y bárbaro. Y
no se olvida jamás.(Sin embargo)

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