
Uruguay hace historia con una
novedosa ley para regular la producción, distribución y venta de la marihuana,
una medida única no exenta de polémica que convierte a este país de 3,3
millones de habitantes en el primero en legislar en este sentido en el mundo,
en un momento en el que se plantean nuevos métodos para combatir el
narcotráfico.
El Senado vota hoy el proyecto de
ley que autoriza el cultivo doméstico de hasta seis plantas por hogar; también
el cultivo en los clubes de consumidores, que tendrán que tener entre 15 y 45
socios y un número de plantas proporcional, con un máximo de 99. Además, se
permite al usuario, una vez registrado en un banco de datos protegido, comprar
hasta 40 gramos. Aún no ha terminado la votación, aunque se esperan 16 votos a
favor y 15 en contra.
Todavía quedan asuntos pendientes
como qué tipo de semilla se cultivará o cómo se realizará el registro de los
usuarios, algo que ha generado reticencia entre los consumidores, que rechazan
estar en una lista aunque sea protegida. También quedaría abierto el precio
final. La Junta Nacional de Drogas de Uruguay ha adelantado que para que el
producto sea competitivo se calcula que saldrá al mercado a un dólar por gramo
(unos 70 céntimos de euro).
El mercado de la marihuana
representa casi el 80% del total de las drogas en Uruguay. Las autoridades
estiman que hay unos 120.000 usuarios de cannabis, aunque las asociaciones
aseguran que la cifra es de 200.000. Las primeras licencias concedidas por el
Gobierno y los primeros cultivos amparados bajo esta ley podrían comenzar en el
segundo semestre de 2014.
“Hoy es un momento para festejar,
para estar contento porque hoy es un día histórico, hoy es el último día de la
prohibición global. Es la primera vez que se desafía a las convenciones de esta
manera y se desarrolla una política de regulación del mercado”, señaló a este
diario Martín Collado, portavoz de la plataforma Regulación Responsable, que ha
defendido el proyecto de ley durante un proceso que ha durado más de año y
medio.
El proyecto de ley, que fue
aprobado el 31 de julio en la Cámara de Representantes con un ajustado
resultado, sigue sin convencer a la oposición, que considera que minimiza los
“peligros de la marihuana y los efectos irreversibles a largo plazo”, como el
impacto en el aprendizaje, según dijo el senador del Partido Colorado Alfredo
Solari, médico y exministro de Salud. Según la Junta Nacional de Drogas, el 80%
de los jóvenes que admitieron haber probado la marihuana lo hicieron por
“curiosidad”.
Clubes para fumar
Holanda. La legislación holandesa
es un caso único en Europa. La capital de este país, Ámsterdam, es de hecho
considerada el paraíso del turismo del porro. La normativa permite el consumo
de cannabis dentro de los llamados coffeeshops, aunque el anterior Gobierno de
centroderecha aprobó una ley para exigir desde 2012 un carné de socio y ser
residente en el país para poder fumar en estos locales. El actual Ejecutivo de
centroizquierda suprimió a principios de este año la obligación de ser socio,
aunque mantuvo la obligación de residir en el país. No obstante, el
Ayuntamiento de Ámsterdam ha decidido aplicar el margen de maniobra que le
permite la ley nacional para seguir permitiendo a los turistas la entrada a
estos establecimientos. De los siete millones de visitantes anuales que tiene
la ciudad, un millón y medio sigue acudiendo a ellos.
Alemania. Hace apenas dos semanas
los gobernantes de un distrito de Berlín decidieron legalizar la compra y
consumo de cannabis y marihuana en coffeeshops, establecimientos autorizados
similares a los holandeses. La medida, que aún debe pasar un trámite antes de
ser aprobada, pretende acabar con el tráfico de drogas y la criminalidad
creciente en el distrito.
España. Los coffeeshops no son
legales en España, pero existen muchos clubes privados, sobre todo en las
grandes ciudades, que gestionan plantaciones colectivas de cannabis para
producir la marihuana y el hachís que consumen los socios en sus locales. El
Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado que va a poner freno a la proliferación
de estas asociaciones con inspecciones para comprobar si, como dicen muchos en
sus estatutos, tienen fines terapéuticos. El vacío legal se evidenció a
principios de 2012, durante la polémica que generó la intención del
Ayuntamiento de Rasquera (Tarragona) de ceder unos terrenos a uno de estos
clubes para que plantara marihuana. Una sentencia judicial anuló la cesión,
aunque el alcalde la ha recurrido. El Parlamento vasco ha abierto un debate
para decidir si debe regularse la actividad de estas asociaciones.
México. Una propuesta del Partido
de la Revolución Democrática (PRD, de izquierdas) para despenalizar el consumo
terapéutico de marihuana en la capital, donde es fuerza mayoritaria, ha
encendido el debate en el país. Los progresistas quieren extender su propuesta
a todo el territorio nacional.
Después de más de un año y medio de debate
todavía la población parece no estar muy convencida con el proyecto. Si bien el
porcentaje de ciudadanos a favor de la marihuana con fines médicos aumentó al
74%, según un sondeo de Equipos Mori, el 61% de la población se manifestó en
contra de la ley en la última encuesta realizada por la consultora CIFRA en
septiembre, casi el mismo porcentaje que en julio de 2012, cuando la oposición
era del 66%. La ley cuenta además con la oposición de los químicos
farmacéuticos, contrarios a que la marihuana para uso recreativo sea vendida en
las farmacias.
El gubernamental Frente Amplio
defendió durante el debate en la Cámara alta que el objetivo de la ley es
“minimizar los riesgos y reducir los daños del uso del cannabis”. El legislador
afirmó que la ley busca un equilibrio entre la libertad del individuo y su
integridad física, y solucionar la “incongruencia jurídica” existente, ya que
en Uruguay está permitido el consumo de marihuana pero no su producción y
comercialización, algo que según los defensores de la norma llevaba al usuario
a recurrir al mercado ilegal.
“No se trata de crear un mercado
de marihuana, se trata de regular el mercado que ahora está en manos del narcotráfico”,
defendió el senador que sostuvo que la marihuana es la droga ilegal de mayor
consumo entre los jóvenes, “ya tiene una bajísima percepción de riesgo y es de
fácil acceso”.
La oposición tachó el proyecto de
“improvisado” y auguró un “fracaso” que puede llevar a la “ingobernabilidad”
del mercado. Una de las preocupaciones de los partidos de oposición es cómo se
va a ejercer el control para evitar la venta irregular de marihuana legal. Si
bien para tener acceso a la marihuana hay que estar en el registro oficial y no
habrá coffeshops al estilo de Ámsterdam (Holanda), puesto que está prohibido
por la ley del tabaco, pero el senador Jorge Larrañaga, del Partido Nacional,
planteó la posibilidad de que el excedente que tengan los consumidores podría generar
un mercado irregular de la “marihuana estatal”.
El debate también giró en torno a
las declaraciones del presidente Mujica, que se ha referido a esta ley como un
“experimento”, y ha pedido a la comunidad internacional que contribuya para que
funcione. “Los uruguayos no somos cobayas”, dijo el senador del partido
colorado Pedro Bordaberry.
La regulación del cannabis en
Uruguay se sumará a una serie de leyes liberales que ha aprobado el país en el
último año, como la despenalización del aborto y el matrimonio homosexual.
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