Desde su formación lo señalamos en este espacio que Morena
era la reencarnación del PNR en el siglo XXI, donde un jefe máximo reunía a los
descontentos, caciques locales, grupos de poder e intereses regionales en un
solo partido donde todos se alineaban y obedecían a su liderazgo para los
triunfos que se requerían, pero una vez logrado, las agendas personales marcan
el camino de este movimiento de acuerdo con los intereses de cada personaje.
La frase “la mafia en el poder” desapareció del vocablo
oficial desde el momento en que otra sustituye a la estaba, con la intención de
convertirse en hegemónica para lograr los cambios que pregona con la Cuarta
Transformación, en el entendido de que es un proceso que durará varios sexenios
donde el actual, sólo dejará sentada las bases para su edificación.
Pero la cosa no es sencilla cuando llegas con un movimiento
heterogéneo y disímil, donde los que te apoyaron para el triunfo, tienen su
propia agenda de prioridades e intereses, en ocasiones contraria a los
postulados de honestidad, fin de la corrupción e impunidad, de la que también se
han servido, como para seguir el ejemplo del presidente, tal como lo pregona.
La mafia interna del movimiento gobernante es tan grande
como la mafia del poder que tanto denostaron y combatieron, cuyos efectos lo
están ahora viviendo cuando buscan renovar a los dirigentes de sus órganos
internos, los que no cambiaron antes para evitar divisiones previas a las
elecciones y que ahora, como gobierno provoca más de las que no querían tener.
El Gapo mayor recorre la entidad más poblada del país y que
quiere gobernar, con la intención, al viejo estilo de sus amigos tricolores, de
imponer a sus fieles para controlar el mayor padrón del país, con la oposición
de diversas fuerzas internas que lo tildan de cacique y al servicio del grupo
Atlacomulco, como otros lo son.
El gringo Bonilla en Baja California haciendo su encuesta
después de haber maiceado con el apoyo de Ricardo Peralta, subsecretario de
Gobernación a la legislatura anterior para aprobar una ley a modo que le
permita ampliar de 2 a 5 años su periodo de gobierno, con el Congreso afín
busca validar un mandato mayor.
Maiceado y ampliación que la legislatura aprobó en la Ley
Bonilla, misma que la dirigente de Morena avaló en declaraciones a la prensa
como algo para evitar “tantas elecciones”. Su justificación a la prensa de
otras alianzas al decir que se oye mejor “PriMor” cuando se le cuestionó sobre
otros acuerdos, deja mucho que desear de una lideresa condonada por el SAT.
Así, con una presidenta en funciones cuestionada por rasurar
el padrón y simular al igual que su nombre, proceso limpio, entre golpes,
balazos, robo de urnas y enfrentamientos, arrancó la elección de sus dirigentes
distritales y elección de sus consejeros para las convenciones estatales y
nacional.
Además de ser vetada junto con la otra pretendiente a la
dirigencia nacional, por la autoridad electoral, de no proceder su registro
para tal cargo, dejando en mano de los demás aspirantes esa posibilidad de hacerlo
y abrirle camino al candidato que tenga un consenso de unidad, se oye muy
tricolor en un movimiento guinda, que garantice pacificar los intereses
caciquiles, regionales y personales de todos los que conforman Morena.
El PNR del siglo XXI, ni Plutarco Elías Calles lo dudaría.
¿Tu sí?
MORELOS EN CRISIS
Bien haría la Cuarta Transformación en impulsar la
politización de la población en todas las entidades y regiones del país, para
que los ciudadanos conozcan sus derechos y deberes con el Estado y sus instituciones,
de que sepan que, si la Soberanía recae en el pueblo, tienen en todo momento el
derecho de cambiar el gobierno si este no representa los intereses de la
mayoría aun cuando se abroguen derechos divinos para justificar su ineptitud.
También para que no se dejen llevar por el canto de las
sirenas a la hora de elegir a sus gobernantes y representantes populares,
creyendo que por que son famosos en una actividad, serán buenos servidores
públicos en favor del pueblo. Pocas veces ha ocurrido.
Es el caso del gobernador de Morelos que llegó después de un
desastroso gobierno de Graco Ramírez, y que ahora ha resultado peor que su
antecesor, con el nepotismo deportivo y familiar con que llenó la nómina
gubernamental, creyendo que solo puede confiar en sus parientes y compadres
para hacer un buen gobierno.
Para los que se quejaron de su mal gobierno, les advirtió
que los ciudadanos son los responsables y pueden enfrentar a la justicia
divina: “Ustedes y Dios me pusieron” como diciéndoles aguántense por pendejos y
sufran la ira de la delincuencia que se enseñorea en todo el estado de Morelos,
porque para el famoso gober lo importante son los eventos deportivos y sociales
donde sale en la foto, no la inseguridad que viven los morelenses.
Es mejor un borracho que un pendejo, dice un dicho, porque
lo borracho al día siguiente se le quita, pero lo pendejo nunca.
Será que por eso no entendió el mensaje del presidente
cuando le hizo saber al creador de la Cuauhtemiña que el gobierno no es el DIF
de “bienestar para la familia” y traer a su parentela y la parentela de sus
compadres a la nómina gubernamental.
Los medios públicos del Estado deben convertirse en
impulsores de la politización de la población en general sobre diversos temas
de la llamada “cosa pública” y de la cultura universal mexicana, para que los
ciudadanos a la hora de votar ejerzan con conocimiento su responsabilidad de
votar y elegir a los mejores gobernantes que el país requiere, no a famosos que
no sirven para nada y menos para los intereses de la colectividad.
Por si fuera poco, el diputado local en Morelos, José Casas,
de Morena y ahora sin partido, operador político del hermano del gobernador
Cuauhtémoc Blanco, en un conflicto interno por la lucha de la presidencia de la
Junta de Gobierno del Congreso, al referirse a una diputada dijo: “Al chile
pelón… es lo malo de sacarlas de la cocina para darles una curul”.
Esta denostación de la mujer, una muestra más de la
violencia política que enfrentan las mujeres, fue condenada por todas y todos
en el Congreso federal, al igual que la burrería del gobernador de Puebla por
todos conocidas, que aumentan el clima de polarización social en México, no
debe perdonarse ni olvidarse.
El voto debe razonarse para que ningún futbolista basura y
sus aliados misóginos lleguen a hacer leyes, diles no a quienes te dan frijol
con gorgojo o tarjetas rosas.
LUCHADORA INCANSABLE
En la segunda parte de la década de los 70’s conocimos a
doña Rosario Ibarra de Piedra cuando comenzó la búsqueda de su hijo
desaparecido por la guerra sucia del Estado Mexicano. Sus primeras conferencias
de denuncias terminaban en llanto, lo que estremecía a la concurrencia, pero su
difusión permitió conocer muchos casos más de desaparición en México.
Fundaría después el Frente Nacional Contra la Represión,
donde se sumaron decenas de madres con hijos desaparecidos durante el
echeverriato y jolopo después. Candidata a la presidencia de la república,
diputada, senadora, en todos los foros siempre levantó el reclamo hasta ahora
no resuelto, de los desaparecidos políticos y de los miles que por otras
razones no están con sus familiares.
Sin duda alguna es el reconocimiento de las deudas
pendientes con la sociedad, la aprobación del Senado de la Medalla Belisario
Domínguez a tan incansable luchadora social, por una circunstancia personal que
marcó toda su vida. Enhorabuena por Rosario Ibarra y por la pronta aparición
viva de los desaparecidos.
Comentarios a uliseshj@hotmail.com

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