Vaya que es necesaria si se
quiere en verdad combatir la corrupción y la impunidad que permea en las instituciones
del Estado Mexicano, cuyo debilitamiento y desorganización los estudiosos del
tema se lo achacan a que en México el único sector organizado que existe es el
del crimen, acuñada ya en la frase con la que se le menciona y ataca, de
“delincuencia organizada”.
Y esta existe fuera y dentro
de las instituciones, ya sean gubernamentales o privadas, donde de facto se
ejerce el poder en México y sobran los ejemplos, que seguramente ya los tienes
en tu mente al momento de leer estas líneas.
El robo de combustible, por
ejemplo, no sería posible sin la participación de los de adentro para que los
de afuera se lleven de los ductos los millones de pesos que este delito les
deja a diario y con la complacencia de las autoridades de todos los niveles que
no cumplen con la ley ni la hacen cumplir como protestaron hacerlo.
Las mafias sindicales son otro
ejemplo de la descomposición de las instituciones en México, en el sector
energético, educativo, minero, universitario, eléctrico y del sector que se
quiera ver. Unos tienen intereses creados con el sistema actual y otros con los
opositores que llegan ahora al gobierno, ¿serán la nueva mafia?
Si revisamos los poderes del
Estado, tendremos que preguntarnos hacía donde se alineará el sindicato de
burócratas que por años ha ofrecido sus votos a un partido y si el solo cambio
de preferencia política significará que desde la base misma del poder Ejecutivo
las cosas cambiarán de manera inmediata.
Todos serán ahora si
servidores públicos sensibles, conocedores, comprometidos con las causas de la
Nación, o seguirán poniendo trabas en los trámites para la inversión y los
nuevos negocios, el desarrollo social y demás políticas públicas, junto con el
personal de confianza que ahora si transformarán al país.
El Poder Legislativo con la
sola reducción de su personal para hacer más con menos, cuando sus órganos
colegiados están en manos de la ahora olvidada “mafia del poder”, que son
quienes manejan las finanzas, administración, servicios y comunicación, puestos
en donde tienen a sus representantes desde hace un sexenio, ¿mejorará con la
sola intención de decirlo?
Y un Poder Judicial en manos
de unas cuantas familias que han hecho de la justicia su modus vivendi, donde
el nepotismo es legal y la impunidad también, porque la administración de
justicia en el país, lo promueve y lo permite.
Si entramos a la revisión de
lo que pasa en los distintos niveles de gobierno, veremos que la reingeniería
de los poderes demanda bastante trabajo de todos los actores sociales y
políticos del país para que en verdad las instituciones recobren su
credibilidad y el gobierno de el ejemplo de los cambios que necesita la Nación.
Claro que sin perdonar a los
de la Estafa Maestra, Odebrecht, Ayotzinapa, Tlatlaya y demás casos
emblemáticos de la corrupción, el dispendio y los abusos de poder.
APLAUSOS
No se trata de aplaudirle
ahora a los que llegan arropados por los millones de votos que obtuvieron,
porque los ciudadanos que votamos por ellos o por otros, debemos demandar a los
nuevos poderes Ejecutivo y Legislativo, que limpien al poder Judicial para que
la justicia sea una realidad en México, porque ahí es donde debe terminar la
impunidad para castigar a los corruptos.
Ciertamente los personajes
cambian, pero la cultura del sistema se mimetiza en los nuevos actores que
repiten los mismos vicios que se han condenado y si la forma es fondo, como
dijera célebre político, la actitud de sus seguidores es la misma de los
tiempos de Don Fidel, famoso lechero mexiquense que palomeaba candidatos a la
presidencia, y donde todos obedecían.
Olvidan muchos que los
ciudadanos somos los mandantes de la clase política sean estos presidentes,
gobernadores, alcaldes o legisladores federales o locales, pero nos los
presentan como semidioses a los que debemos rendirles culto permanente,
obedecerlos y no cuestionarlos so pena de sufrir el castigo divino.
Y muchos de ellos a los que
con nuestro voto conferimos la figura de nuestros representantes, creen que
esto así es. Que no debemos tocarlos ni con el pétalo de una rosa, no puedes
alzar la voz cuando te diriges a ellos, así sea la mafia amarilla que en la
Ciudad de México se llevó los recursos para los damnificados del último sismo y
ahora despacha uno de ellos como diputado federal.
No cabe duda de que la cultura
del sistema que nos ve y nos trata como súbditos de los gobernantes es tan
fuerte que los ciudadanos olvidan el papel importante que tienen en sus manos
para lograr la transformación de México, más allá incluso de quienes la
predican como un lema de campaña, donde los federalistas de papel siguen
haciendo alusión a la “carta magna”, cuando en México no tenemos reyes y si una
Constitución de la República.
Con mi paisano todo indica que
los tiempos aquellos de si te mueves no sales en la foto, han vuelto por sus
fueros, porque se tiene miedo de cambiar las actitudes y los valores sistémicos
que han obstaculizado el desarrollo económico, político y social de México,
creyendo que es tiempo de obedecer a quien mandatamos para ser obedecidos.
Empecemos por cambiar nosotros si queremos que nuestro país cambie. Somos los
mandantes.
COMUNICACIÓN DE ESTADO
México necesita una ley que
defina una política de comunicación social de Estado que garantice la libertad
de expresión y haga realidad el derecho a la información de todos los
mexicanos, de manera que conozcamos los mandantes del Ejecutivo y Legislativo,
las acciones que a favor de nosotros y de la Nación realicen en el ámbito de
sus competencias.
Ya sugerimos que los medios
públicos deben ser una de las herramientas para que la sociedad en su conjunto sea
informada de los logros en materia económica, social y política que hagan de
nuestro país, una nación con desarrollo sustentable.
Los tiempos fiscales con el
que las empresas pagan el uso del espectro radioeléctrico de la Nación que
tienen concesionado, deben cubrirse con mensajes claros y precisos de las
acciones del Estado, sin retórica ni demagogia oficial.
Debe terminarse los acuerdos
del gobierno con los llamados medios de comunicación masiva que usufructúan el
70% de los gastos de publicidad oficial, cuando existen medios en todas las
regiones del país con cobertura y audiencia, a la que llegan con mejores
contenidos que los spots que nadie ve o las entrevistas pagadas que nadie
escucha sobre temas irrelevantes de gobierno o autopromoción, cuando los
ciudadanos exigen respuesta a sus demandas mas sentidas y de las que nunca se
habla.
La publicidad oficial se paga
con recursos del Estado obtenidos de los impuestos de los ciudadanos, por lo
que su distribución debe ser más horizontal, no con el afán de enviar mensajes
falsos a la población, sino de garantizar el derecho a estar bien informados de
la cosa pública en tiempo real y permanente, normado esto con una verdadera Ley
de Comunicación Social, que defina la política que deben ser seguir los poderes
de la Unión y los tres niveles de gobierno en México.
POR UNA NICARAGUA LIBRE
Ante las agresiones y
asesinatos que a manos de los sandinistas sufre la población de Nicaragua, urge
ya condenar el genocidio en ese país y formar brigadas internacionalistas para
respaldarlos.
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