Por Eduardo Muñoz
La Paz, Méx.- En auténtico nido de
asaltantes se ha convertido el “corralón” denominado “Grúas Castillo”, ya que
los automovilistas que caen en sus garras son objeto de extorsiones, cobros
desmesurados y cargos inexistentes, todo ello sin que las autoridades de la
Secretaría de Movilidad hagan revisiones exhaustivas para obligar a los
propietarios a respetar los tabuladores oficiales.
Lo anterior quedó demostrado ayer
martes, cuando varios conductores intentaron recuperar los vehículos que por
diversas razones fueron a “caer” al depósito mencionado. Ahí, el dueño del
mismo, un sujeto de nombre Arturo Castillo, ordenó a sus “calambres” (ayudantes
externos) “sondear” a los automovilistas y exigirles cantidades exorbitantes
por la “liberación” de las unidades.
Así, el propietario del vehículo
Nissan Centra 2010, placas MXP-3114 del Edomex, tuvo que escuchar atónito cómo
su cuenta “subió” a 5,250 pesos por el cobro de dos arrastres de 1,250 pesos
cada uno, el “banderazo” de 450, el “servicio” prestado en domingo, la
distancia de 10 kilómetros y el “nuevo precio” de la gasolina. El automóvil fue
detenido el domingo a las 2 de la mañana, y por lo mismo sólo debía cobrarse un
“arrastre”, pero los dueños de Grúas Castillo afirmaron que para el traslado
hubo que emplear las grúas “grandes”, es decir, las que cargan tráileres y
vehículos Torton. Al menos esa fue la explicación a la víctima. Asimismo,
añadieron que el carro fue detenido porque su manejador conducía en estado
“etílico”, y eso reclamaba tarifa “extra”.
En otro caso, una mujer menudita
contó al reportero que su Estaquitas Nissan, modelo 1989, matrícula 543-ZBN,
fue confiscado porque su madre no traía tarjeta de circulación. Ayer martes, en
el “corralón”, la tarifa que le impusieron fue de 3,500 pesos por dos
“arrastres”, “banderazo” de grúas y “liberación de unidades” (sic), lo que
consideraba injusto porque el carro sólo permaneció dos días en el depósito
mencionado.
En un tercer asunto, una maestra de
kínder narró que los empleados de este depósito y el ubicado en San Juan
Tlalpizáhuac la trajeron “para allá y para acá”, sin informarle en cuál de
ellos se encontraba su automóvil. Finalmente se “apiadaron” de ella y le
dijeron que sí, que su Focus estaba en Grúas Castillo, pero no podían liberarlo
en domingo por ser día de descanso. Si quería recibo, tendría que desembolsar 3
mil pesos más IVA. Además, si llevaba prisa tendría que “costear” la liberación
del auto, que “lamentablemente” se encontraba en medio de otros tres carros que
obstruían su movimiento. Total, un auténtico “bandidaje”, que opera con la
complacencia de las autoridades.
Cabe destacar que, de acuerdo con
los tabuladores oficiales –a los cuales no tiene acceso el público agraviado-,
señalan que existen tres tipos de grúas (A, B y C), las cuales laboran según
tonelaje y distancia. La de menor cobro es la A, que transporta automóviles
particulares y su tarifa no es mayor a 300 pesos. Según la tabla, el “derecho
de piso” es de 30 pesos diarios, pero el precio se eleva “a las nubes” una vez
que la unidad traspasa la puerta de acceso, según pudo comprobarse ayer martes.
Por último, cabe señalar que el
Derby blanco, placas MMC-5978, que finalmente fue “liberado” el día de ayer,
sufrió severos embates, ya que al salir del depósito arrastraba las facias
delantera y trasera. Consultado sobre dicho fenómeno, el dueño sólo alcanzó a
comentar que al menos no le quitaron el motor ni la vestidura.