Por Teodoro Rentería Arróyave
El Premio Nobel de la Paz otorgado al presidente colombiano,
Juan Manuel Santos, y como lo considera el líder de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia, las FARC, Rodrigo Londoño, Timochenko, es “un
homenaje a las víctimas del conflicto”, es el más noble golpe dado a los
emisarios del odio y la venganza.
Seguramente si el Comité Nobel Noruego hubiera anunciado
antes ésta su decisión tan reconocida, seguramente que el resultado del
plebiscito en la nación sudamericana hubiera sido abrumadoramente a favor de la
paz.
El resultado adverso, 51.2 por ciento contra un 49.7, es
decir apenas una diferencia de un punto y medio porcentual se debió, exacto, a
la campaña de odio y venganza ideada y auspiciada por el belicoso ex
presidente, Álvaro Uribe.
Existe otro elemento que corrobora lo antes expuesto, el
abstencionismo que prevaleció para la consulta fue del 62 por ciento, mismo que
también fue motivado por esa campaña de la insensatez.
La inteligencia se niega a aceptar que este resultado sea
realmente una decisión soberana del pueblo colombiano cuando la guerra civil
que han padecido por más de 50 años ha dejado cuando menos 220 mil víctimas
mortales, decenas de miles de huérfanos y viudas, además de otros tantos de
desplazados.
Lo realmente inaceptable es que contrario al sentir
internacional, nos referimos a organismos tan reconocidos como la Organización
de las Naciones Unidas, ONU, y el propio Comité Noruego, aún se escuchen y se
escriban comentarios, que carecen del mínimo análisis de humanidad, se
feliciten del resultado y sigan atizando el fogón ignominioso de la guerra
fratricida.
Por todo ello nos quedamos con las frases del presidente
Juan Manuel Santos y de Timonchenko, cuando conocieron la decisión del Comité
Nobel Noruego, el mandatario afirmó: “Recibo el Nobel a nombre de millones de
víctimas que han sufrido está guerra y seguiré perseverando por la paz en mi
país”
Por su parte el ex guerrillero, quien después de cuatro años
de negociaciones en la Habana con el auspicio personal del presidente, Raúl
Castro Ruz, firmó el acuerdo de paz con el presidente Santos, agregó
congruente: “el premio también constituye un reconocimiento al acuerdo de paz
que fue rechazado sorpresivamente en el plebiscito. Ganar la paz es la gran
victoria de todos los colombianos. Como firmante de los acuerdos de La
Habana... estoy seguro que este premio constituye un homenaje a la lucha de
cada una de las víctimas de este cruento conflicto de más de medio siglo
Absorbamos en toda su sustancia el basamento del Premio
Nobel de la Paz: “se otorga a las personas que haya trabado más o mejor a favor
de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos
existentes y la celebración y promoción de procesos de paz:
Imposible mejor, este es el mejor argumento para acallar a
todos aquellos emisarios del odio y de la venganza.
