Galiel
Nájera Santiago
Una de las organizaciones que
más fuerza han obtenido en las últimas décadas es sin duda la de “Antorcha
Campesina”, siempre divulgando que trabajan para los más necesitados, para los
grupos vulnerables a los que el gobierno no voltea a mirar.
Con orgullo nos muestran los
avances e infraestructura que generan en cada uno de los municipios en los que
gobierna esta institución. Sus eventos multitudinarios hacen ver la fuerza
social que tienen.
Sin embargo, lo que se ve no
se juzga, y es que los espacios y áreas a donde se han asentado no siempre
tienen las mismas características geográficas, por ende, algunas superficies a
donde se encuentran los grupos antorchistas no cuentan con los servicios básicos,
como agua potable, drenaje e infraestructura eléctrica y menos con
pavimentaciones en sus calles, tal es el caso que se observa en Lomas de San
Sebastián, en el Municipio de La Paz.
Un área, en donde a 2470
metros sobre el nivel del mar será más difícil realizar ese tipo de obras. Una
señora que pasa por el lugar explica que tienen que adecuar fosas sépticas, sus
casas son de las más rústicas y no cuentan ni con agua potable ni drenaje,
menos con luz.
“Nosotros tenemos la necesidad
de contar con un espacio propio, algo que le podamos dejar a nuestros hijos, y
es cierto lo logramos, pero ahora imagine cuánto tiempo tardarán en llegar esos
servicios hasta acá, ¡ah, pero eso sí, nuestros pagos deben ser puntuales!, y
debemos de asistir a todos los mítines que convoquen los líderes, si uno no
cumple con ello, nos quitan nuestra casita y no nos devuelven nada, si al menos
estuviéramos como la gente que se encuentra en la parte de abajo, allá por San
Bernardino, otra cosa sería, ahí vea nada más que casotas tienen, no que uno
aquí…”, expresa tristemente quien por temor a represalias pide omitir su
nombre.
En efecto, a unos 13.5
kilometros, en frente de la comunidad de San Bernardino se pueden observar un
asentamiento antorchista, el que en poco tiempo ha tenido avances importantes.
Es aquí donde surge la duda y
el cuestionamiento, ¿quiénes viven aquí?, ¿ por qué no todos los antorchistas
tienen las mismas oportunidades?...
Piensa mal y acertarás, reza
un dicho. Será que las personas que tienen más recursos financieros tienen la
oportunidad de estar en un lugar donde es más fácil conseguir los servicios
básicos?, o acaso dentro de la organización también existen las clases
sociales?.
Tal pareciera que sí, aquí el
contraste de ello, por un lado la gente más necesitada y la que sirve como
carne de cañón son las que se encuentran en las zonas más accidentadas,
mientras otros construyen grandes mansiones donde se demuestra plenamente que
ellos tienen el poder adquisitivo, otros tienen que pasar por puentes de madera
para llegar a otra colonia, los cuales se tornan peligrosos en época de
lluvias.
Hace no mucho una chica de
preparatoria explicaba que en las aulas antorchistas no siempre daban cátedra
los maestros y que en sus clases siempre se hablaba de política, de ahí es
donde se detecta a quienes serán sus futuros líderes, a ellos los preparan de
otra manera.
De qué sirve entonces tanto
presumir de que en los últimos años, los municipios como Ixtapaluca y
Chimalhuacán han tenido millonarias inversiones en obras que rebasan por mucho
a otras administraciones, si su gente, a esa a la que presionan con el
argumento de que los líderes luchan por ellos se encuentran en pésimas
condiciones.
Es cierto, en ambos municipios
se puede observar sus grandes complejos deportivos, pavimentaciones, etc., pero
quiénes son los dueños de las constructoras que ejercieron esos trabajos?,
desde mi humilde opinión yo creo que era de la misma gente de esta
organización, sin embargo, Antorcha Campesina debe reconocer que no tienen que
erigirse como mártires, porque esas obras son obligación de los gobiernos, de
utilizar de manera óptima los recursos que vienen de los mismos ciudadanos, ese
dinero no es de ellos, y si se logro fue por la lucha de los más necesitados,
porque no creo que solo fue por la gestión de este grupo de choque, el cual
obtuvo el poder cuando el gobierno así lo requirió y nada más, que no se
cuelguen los triunfos porque a final de cuentas ellos solo aprovechan las
necesidades de los pobres para azuzarlos a que peleen por lo que les
corresponde.
