Las últimas palabras de
Abraham Polo Uscanga:
“Recibí, yo una recomendación
del Señor Presidente Del Tribunal Superior de Justicia, para que yo resolviera
un asunto de determinada forma. Lo que no era procedente, se lo indiqué; me dijo:
‘Aténgase a las consecuencias’. Me retiré de la oficina, y en virtud de ello,
presente y/o solicité mi licencia prejubilatoria y posteriormente mi renuncia,
cuando se venza ésta.
Porque no estoy de acuerdo que
se pisoteé al Poder Judicial”,avizoró días u horas antes de ser asesinado en su
despacho de Insurgentes Sur, 300.
Días más tarde, Abraham Polo Uscanga,sería
asesinado, lo que desde el 19 de junio de 1995 al 19 de junio del 2016 –que
suman 21 años, traducidos en 7,665 días de amplia impunidad-, sigue despertando la ira e indignación de los ex
choferes de la Ruta 100, quienes han realizado una
interminable serie de marchas,
protestas y plantones entorno al esclarecimiento de este crimen de Estado, y a
su permanente demanda que el Gobierno de Mancera, les devuelva su liquidación,
como responsable del área de la Jefatura del Ejecutivo local, actualmente.
Aún se tiene en mente aquellos
amargos recuerdos y los patentizados rostros desencajados, inyectados de odio y
coraje, imposibilitados y la consecuente impotencia para hacerse justica con su
propia mano…, observándose en La Marcha del Silencio al Zócalo por integrantes
de laex Ruta 100, que organizaron como protesta del artero asesinato del magistradoAbraham
Polo Uscanga.
“Hasta hoy en día, el paraguas
de la impunidad sigue cobijando a toda una familia de jueces y magistrados en torno
al esclarecimiento de este crimen de Estado», aseveraron los ponentes ante la tumba del magistrado Polo Uscanga, demandando
por igual al Magistrado Presidente Édgar Elías Azar,«desempolveel archivo del caso
Polo Uscanga”. Aún quedan vivos varios cómplices.
Uno de ellos, tal vez hasta el precursor intelectual de tan abominable atentado,
El exregente Óscar Espinosa Villarreal,
de quien se presume que fue otro de los autores artífices e intelectuales de la
desaparición de este prestigiado abogado penalista, sobre todo por haber
fungido como el último regente de la Ciudad de México, funesto cargo que desapareció
a raíz de la
democratización de la capital
de la República, cuando Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se convirtió democráticamente
en el primer Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal.
De nada ha servido los cambios
democráticos de la capital de la República
,siempre la misma ffamilia feliz que
ahora gobierna la Gran Ciudad y que se dice ser de “izquierda” y que es
«democrática», no ha sido capaz de quitarse esos yerros y antifaces anquilosados
propios que se
desenvuelven entre las Mafias
del Poder, sin moralización alguna, pero eso sí, degradando el Poder Judicial.
“El esclarecimiento del Crimen
Político de Abraham Polo Uscanga va para
largo”, puntualizó Jorge Cuellar Valdez,
al pie de la cripta de este ilustre jurista donde los sutaures montaron
guardias de honor y depositaron una ofrenda floral. “El magistrado mexicano
dejó huella en su exigencia de respetar el Estado de Derecho, hoy pisoteado por
muchos ante los cambios vertiginosos de toda
la Nación”. Fueron exhibidas
varias pancartas alusivas a este acto, y una de las que impacto, que arrancó el
sollozo de los ex ruteros de la 100, fue la que mostró un mensaje filosófico
post mortem:
“Cobardemente asesinaron a un hombre
valiente que dio su vida por los trabajadores de Sutaur 100.
Magistrado Abraham Polo
Uscanga“, a demás de las arengas que se pronunciaron al pie de su tumba en el Panteón
Jardín. Pedro Aspe, Óscar Espinosa Villarreal y José Antonio González
Fernández En este sentido, el
abogado Enrique González Ruiz, enterado fehacientemente del caso, en su momento
hizo una serie de conjuras: «¿Quién se benefició de la muerte de Luis Moreno,
secretario de Trasporte del Departamento del Distrito Federal? ¿Quién se
benefició con la muerte del Agente del Ministerio Público, que llevaba
precisamente los asuntos de Ruta 100?; y“¿quién se benefició con la muerte del
magistrado Abraham Polo Uscanga?”.
En todos los casos –apuntó- encontramos
una primera respuesta: no se beneficiaron a los trabajadores, no se benefició alS
indicato. Entonces, descartando a ellos, tendremos que
buscar entre el resto de los
autores de este drama social a los que ordenaron la muerte de estas tres
personas. Y comentó: «Polo Uscanga reveló varios nombres. Mencionó a Pedro Aspe
(ex secretario de Hacienda y Crédito Público), mencionó a Óscar Espinosa
Villarreal (Jefe del
Departamento del Distrito
Federal), mencionó a Saturnino Agüero (presidente del TSJDF).
“Y por un acto de magia
–reveló impresionado- el procurador de Justicia del Distrito Federal, José
Antonio González Fernández, exoneró
a estos personajes ‘en menos de lo que canta un gallo’, cuando la investigación
se ha mantenido abierta durante todo este tiempo, y luego la explicación
lógica…, para que nos hayan dicho que esos tres mencionados por Polo Uscanga,
no tenían que ‘ver en el entierro’ “. Clementina Gil de Léster En su mandato,
llegó al despacho de Saturnino Agüero una carta de la ex presidenta del TSJDF y
ex ministra de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, Clementina Gil de
Léster, quien rompiendo las reglas de ética y secrecía de una impartidora de justicia, arremetió en contra
del Presidente Magistrado cuando despidió a media
planilla de jueces y
magistrados que ella había colocado al presidir este Tribunal.
Este fue su contenido:
“Durante más de cuatro años se
ha dedicado usted a denostar a la institución a la que debe servir y a sus integrantes,
sin que nadie haya levantado públicamente su voz para defenderlos”.
“La dignidad que siempre ha acompañado
mis actos me impide seguir callando”.
“Miente cuando afirma que la resistencia
a la moralización y la falta de voluntad para acabar con la corrupción en los
tribunales dej usticia del fuero común en el Distrito Federal haya originado la
destitución y despido de 50% por ciento de jueces y funcionarios del fuero común
en lo que
va de su administración”. “Usted
ha corrido sin causa justificada, degradándolos, a
funcionarios que en muchos casos
han dedicado más de 15 años de su vida a
cumplir con honestidad y conocimientos jurídicos la alta misión de impartir
justicia, lo que para usted
es un defecto y no una virtud.
A ellos y al honorable Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, al que
tuve el gran honor de presidir y pertenecer por más de 20 años, expreso mi
profundo respeto”, concluye.
Copias de la carta fueron
enviadas a cada uno de los magistrados del TSJDF; al Jefe del DDF Manuel Camacho
Solís, y al procurador general de Justicia del DF Diego Valadés Ríos.
La reacción de Agüero Aguirre
fue violenta. Según versiones de algunos magistrados, se molestó tanto que de inmediato
los presionó para que salieran en defensa de la Institución.
Los funcionarios judiciales
cuentan, incluso, que la Secretaría de Gobernación impidió que el presidente del
TSJDF respondiera a las críticas de la ministra de la Corte, Clementina
Gil de Léster.
Gobernación argumentó, de
acuerdo con versiones obtenidas por el reportero Raúl Monge, de la Revista Proceso,
que la misiva no pretendía desacreditar a los poderes judiciales Federal y
local. Se trata de una carta estrictamente personal, por lo que no procede
contestar, ordenó la
dependencia.
Y fue cierto, porque en el
contexto de esa «misiva incómoda», la Ministra de la Corte, aclaraba: «La
dignidad que siempre ha acompañado mis actos me impide seguir callando».
Ese “conflicto de intereses”
pese a que quedó en los anales del Poder Judicial Federal de República
mexicana, no ha apaciguado los
ánimos de todos los sectores políticos, sociales y laborales del país, toda vez
que su movilidad es la permanente exigencia de que se les haga cumplir
la balanza de la justicia, en
pro o en contra, pero justicia simplemente
justicia.

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