
Tras siete años de procesos
penales y sentencias, Sandra Ávila Beltrán, la llamada "Reina del
Pacífico" fue liberada de la prisión federal de Tepic, en el estado
mexicano de Nayarit.
La excarcelación tuvo lugar horas
después de que una jueza federal revocó la sentencia de cinco años por lavado
de dinero de Sandra Ávila Beltrán y ordenó la "inmediata liberación"
de la mujer.
Una declaración de la oficina del
Procurador General indicó que la jueza había dictaminado que Ávila ya había
sido procesada por el mismo delito en México y Estados Unidos.
Con el dictamen se cierra un
capítulo que comenzó en 2007 cuando Ávila fue arrestada en una cafetería en la
Ciudad de México.
Entonces la Procuraduría General
la presentó como "una pieza clave del cartel de Sinaloa". Pero muchos
cuestionaron entonces que la mujer realmente desempeñara un papel tan
importante en la organización.
¿Quién es Sandra Ávila Beltrán?
"El gobierno me relaciona
con los capos, como si fuera uno de ellos. Pero yo los conocí cuando eran
personas comunes y corrientes"
"La Reina del Pacífico: es
la hora de contar", libro de Julio Scherer
Tal como explica Alberto Najar,
corresponsal de BBC Mundo en Ciudad de México, "sobre esta mujer se ha
tejido todo un mito tras la publicación de un libro".
"Pero tiene un pasado poco
conocido, más allá de lo plasmado en corridos y en investigaciones
periodísticas".
En 2007, cuando fue detenida, los
medios mexicanos destacaron su cercanía a personajes como Joaquín Guzmán Loera,
El Chapo, o Ismael Zambada García, El Mayo, quienes eran los principales
líderes del cartel de Sinaloa.
Se dijo también que era sobrina
de Miguel Ángel Félix Gallardo, uno de los mayores capos del narcotráfico en
México quien sirve una sentencia de 40 años por el asesinato del agente de la
DEA Enrique Camarena, en 1985.
Esta información sin embargo fue
negada por la propia Ávila. En una conversación con el periodista Julio Scherer
García la mujer indicó que ni ese dato ni los informes de la fortuna que se le
atribuyó tras su captura, eran ciertos.
Lo que sí confirmó fueron sus
vínculos con algunos de los mayores capos mexicanos. Confesó que conocía a El
Chapo Guzmán, el Mayo Zambada, Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos o
los hermanos Arellano Félix.
Ávila con Ismael Zambara en 2007
La foto de Ávila Beltrán (izq)
con Ismael Zambada fue publicada en 2007 por la policía.
Afirmó que habían formado parte
del círculo en que creció. Pero le dijo a Julio Scherer que la imagen de mujer
peligrosa y con influencia en el negocio del narcotráfico no era real.
"El gobierno me relaciona
con los capos, como si fuera uno de ellos. Pero yo los conocí cuando eran
personas comunes y corrientes", explica en el libro "La Reina del
Pacífico: es la hora de contar", del periodista Julio Scherer.
Formaban parte del mismo círculo
social -dijo- por lo que era imposible no relacionarse con ellos.
¿Poderosa?
Durante su arresto en 2007, la
PGR afirmó que Ávila había pasado más de una década ascendiendo los escalones
de poder en el cartel mexicano.
Ávila Betrán
Ávila Beltrán fue arrestada
inicialmente en 2007 en la Ciudad de México.
Los medios informaron entonces de
"su romance" con el colombiano Juan Diego Espinoza Ramírez, "el
tigre", y se dijo que esa relación había estrechado los vínculos entre los
carteles de Sinaloa y el del Norte del Valle de Colombia.
La mujer fue acusada de manejar
las finanzas del cartel de Sinaloa y de organizar una operación para traficar
toneladas de cocaína a Estados Unidos.
Los delitos no pudieron probarse
en México y fue absuelta en 2010. Pero una corte de apelaciones ratificó el
veredicto en 2011.
Mientras tanto en una corte en
Miami se declaró culpable de un cargo menor de cómplice en un caso que
involucraba a Espinoza Ramírez, que se había declarado culpable de tráfico de
cocaína en 2009.
LIbro Reina del Pacífico: es la
hora de contar
Sandra Ávila cuenta su vida en el
libro "La Reina del Pacífico: es la hora de contar", del periodista
Julio Scherer.
Ávila permaneció en prisión en
México mientras las cortes decidían una solicitud de extradición a Estados
Unidos, la cual fue otorgada en 2012.
Un año después, en agosto de 2013
fue deportada a México donde la esperaba una sentencia por lavado de dinero, la
misma que había estado cumpliendo antes de ser liberada este sábado.
Las autoridades de la PGR
indicaron que no tienen ningún otro expediente penal vinculado a Ávila Beltrán.
E indicaron que la resolución de dejar en libertad a la mujer no admite ningún
recurso de apelación.
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