El primer presidente negro de la historia del país participó
en la última jornada de la Cumbre de Derechos Civiles en Austin (Texas), que
conmemora el 50 aniversario de la ley que prohibió la discriminación en Estados
Unidos por razones de raza, género, religión y origen.
Para Obama, la lucha por los derechos civiles y la posterior
ley de 1964 abrió "nuevas puertas de oportunidad" para los
afroamericanos como él y como su esposa Michelle -presente en el acto-, pero
también para otras minorías.
"Gracias al movimiento de derechos civiles, se abrieron
nuevas puertas de oportunidad para todo el mundo, no sólo para negros y
blancos, sino para mujeres, latinos, asiáticos, nativos americanos,
homosexuales y estadounidenses con discapacidad", alabó el presidente.
Sin embargo, Obama alertó de que son logros inacabados:
"Si este debate suena familiar es porque hoy seguimos encerrados en este
mismo gran debate sobre la igualdad y la oportunidad, y el papel del Gobierno
en asegurarlas".
En un país con 46 millones de pobres, Obama admite que la
sociedad estadounidense sigue "afectada por la división y la
pobreza", pero ataca el "cinismo" de quienes consideran que
cambiarlo no es responsabilidad de los poderes públicos.
En dardo a los conservadores, Obama criticó a aquellos
"que argumentan que el Gobierno se ha convertido en la verdadera fuente de
todo lo que nos aqueja y que la pobreza se debe a los fracasos morales de
quienes la sufren".
Por ello, consideró que ser pobre es una injusticia y, como
tal, su reducción depende en buena parte de los poderes públicos.
"En un momento en que el cinismo se hace pasar a menudo
como sabiduría, es quizás fácil concluir que existen límites al cambio, que
estamos atrapados en nuestra propia historia y la política es una tarea
inútil", recriminó en la Cumbre de Derechos Civiles.
Pese a ello, Obama no ahondó en la agenda política actual en
derechos civiles, que abarca el debate sobre una posible reforma del sistema de
inmigración del país, los límites legales del matrimonio gay y la disparidad
salarial entre hombres y mujeres.
Sobre este último punto, el portavoz de la Casa Blanca, Jay
Carney, dijo a los periodistas que viajan con el presidente que es frustrante
para Obama que los republicanos bloqueen en el Congreso una posible ley para
garantizar la igualdad salarial y remarcó la gravedad al tratarse de un asunto
de derechos civiles.
En su discurso de casi media hora, Obama no abordó las
prioridades en materia de inmigración, justamente cuando el número de
deportados desde que asumió la Presidencia superó los dos millones y su promesa
de una reforma migratoria está bloqueada por la incapacidad del Congreso para
alcanzar un acuerdo bipartidista.
Sin embargo, a las puertas del auditorio, decenas de
estudiantes, muchos de ellos inmigrantes indocumentados, protestaron por esta
situación y tres de ellos fueron detenidos por agentes de seguridad del campus
universitario en el que se celebra la cumbre.
"Le pedimos al presidente Obama que se sirva de su poder
ejecutivo para dar una solución administrativa a los 11 millones de individuos
que viven de forma indocumentada en este país", explicó a Efe Ana Yeli,
una estudiante en situación irregular.
El encuentro se celebra en la biblioteca presidencial
dedicada a Lyndon B. Johnson (1908-1973), que tomó las riendas del Gobierno a
contrarreloj por el asesinato de John F. Kennedy y fue presidente un mandato y
medio, entre 1963 y 1969.

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