En el país, las tarifas de uso doméstico se fijan
arbitrariamente y llegan a ser tan dispares que los precios pueden variar hasta
en más de 2000%
Si hay un bien por el que no todos los mexicanos pagan lo
mismo, éste es el agua. Los precios son tan dispares que una familia puede
gastar desde uno hasta 22 pesos por cada metro cúbico consumido, todo depende
de donde viva.
Así lo revela un análisis hecho con base en
los precios del agua en 100 ciudades mexicanas que incluyen todas las capitales
de los estados, así como las más pobladas del país.
Fresnillo, en Zacatecas, encabeza el top ten de las ciudades
con el agua para uso doméstico más cara, pues hay que pagar cerca de 22 pesos
por cada metro cúbico.
Le siguen en la lista las ciudades de Querétaro (20.2
pesos), Aguascalientes (19.16), Morelia (18.26), Pachuca (18.02), Tijuana
(17.95), Tlalnepantla (17.67), León (16.82), la Ciudad de México (16.17) y
Naucalpan (15.44).
En contraste, las 10 donde el agua es más barata son
Villahermosa (1.02 pesos), Campeche (1.84), Cuautla (2.58), Tapachula (3.09),
Mazatlán (3.15), Uruapan (3.25), San Luis Río Colorado (3.38), Córdoba (3.59),
Puerto Vallarta (3.72) y Mérida (3.90).
Los precios del agua para uso doméstico son tan heterogéneos
que entre Fresnillo y Villahermosa, las ciudades con el agua más cara y más
barata, el precio varía en más de 2000%.
Tambien en las empresas
La brecha de tarifas no es menor en el caso del agua utilizada
con fines industriales. En Pachuca las empresas pagan 47.61 pesos por cada
metro cúbico, en tanto que en Campeche el mismo sector sólo gasta 3.68 pesos.
En el comercio sucede igual. Mientras que en Cuautla los
establecimientos desembolsan 3.25 pesos por cada metro cúbico de agua, en
Ensenada y Tijuana llegan a cubrir tarifas de 45 pesos.
La información se obtuvo del Sistema Nacional de Tarifas de
la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Para el caso de las ciudades que no
aparecen en este sistema, los datos se buscaron en los portales de sus
respectivos organismos operadores.
A fin de que los precios pudieran ser comparables entre sí,
se tomó en cuenta un volumen de consumo de agua de 30 metros cúbicos
—considerado suficiente para que una familia cubra sus necesidades básicas—,
así como la tarifa doméstica más alta. Los precios corresponden al año 2012.
Las tarifas del agua en las 100 ciudades seleccionadas pueden consultarse en el
sitio web de este diario.
Uso político
En México cada municipio fija sus tarifas de agua. En
algunos casos éstas son aprobadas por el congreso local y en otros son
determinadas por los organismos operadores de agua, que dependen directamente
de los alcaldes.
Las tarifas se determinan, en teoría, considerando lo que
cuesta llevar el agua hasta el usuario final; esto es, la infraestructura y
recursos humanos necesarios para trasladarla y proveerla, así como los costos
de inversión, mantenimiento, potabilización, etc.
Sin embargo, es frecuente que la determinación de las tarifas
también esté sujeta a otros factores, que distan mucho de ser técnicos, como
las presiones para beneficiar a ciertos grupos o a criterios
político-electorales
No son pocos los municipios en donde este líquido se
encuentra fuertemente subsidiado para cualquiera de los tres usos y no se cobra
al costo que supone al organismo operador proveerlo.
El resultado de esto es una diferencia de precios que
resulta estratosférica, tanto entre ciudades como al interior de éstas.
Mientras que en una ciudad como Veracruz los hogares y las empresas pagan casi
lo mismo por el agua, en Ensenada la diferencia entre ambos grupos es de 31
pesos.
De acuerdo con el informe Situación del Subsector Agua
Potable, Alcantarillado y Saneamiento 2012 de Conagua, en México es común aplicar
subsidios cruzados para que el comercio y la industria subsidien parcialmente a
los usuarios domésticos.
Pero también existen casos como Monclova, Chetumal, Cancún,
Playa del Carmen, Ciudad Juárez, Ciudad Obregón y la Ciudad de México, donde
los hogares pagan una tarifa ligeramente mayor a la que pagan los usuarios
comerciales e industriales.
Precios incoherentes
Un análisis realizado muestra que en
promedio el agua tiende a ser más cara en las regiones donde el recurso es más
escaso. Esto es lógico. En zonas con poca agua cuesta más trabajo, y por ende
más recursos hacerla llegar a la población.
En las ciudades que se localizan en la frontera sur —de
acuerdo con la división de regiones hidrológicas hecha por Comisión Nacional
del Agua—, con una disponibilidad de 22 mil metros cúbicos de agua por
habitante, ésta cuesta en promedio 3.6 pesos para consumo doméstico y 7.56
pesos para consumo industrial.
En el otro extremo está la región Aguas del Valle de México.
Con apenas 160 metros cúbicos de agua por habitante, los hogares pagan por ella
9.89 pesos y la industria, 19.63 pesos.
Para corroborar esta relación inversa —a menor
disponibilidad, mayor precio— se calcularon coeficientes de correlación para
los tres usos de que resultaron significativos a 99%.
Sin embargo, un análisis de la variabilidad de los precios
al interior de cada región da cuenta de la discrecionalidad con la que se
determinan las tarifas con base en otros factores, lo que resulta en que
existan precios muy dispares en ciudades relativamente iguales en cuanto a
disponibilidad de agua, especialmente en el centro y sur del país.
En consecuencia, los precios del agua pueden comportarse de
manera tan absurda como el hecho de que ésta sea más barata en Valle de Chalco
o Chimalhuacán que en Tuxtla Gutiérrez, pese a que en los primeros la
disponibilidad per cápita de agua es de 160 metros cúbicos mientras que en la
capital chiapaneca es de 22 mil.
A diferencia de las ciudades del centro y sur, en el norte
los precios del agua resultan mucho más homogéneos, sobre todo en zonas que
colindan con el Océano Pacífico y el Golfo de México.
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